«38» es el número que más se repite cuando se busca en Google la palabra «cocinas fantasma Madrid«. Es el número de cocinas fantasma que el fundador de Uber, a través de una de sus empresas, montó en un patio de luces en plena capital.

Con una responsabilidad social cuestionable, usando los vacíos legales (y a veces abusando de ellos), algunos ganan mucho dinero con las Dark Kitchen.

No nos equivoquemos, las cocinas comerciales fantasma han llegado para quedarse y su mercado potencial casi no tiene limites, Por ahora. Sin embargo, este tipo de abusos ponen en relieve la necesidad de legislar el sector.

Actualmente existe un vacío jurídico, una conflicto entre varias regulaciones, como la urbanística, la de la restauración y la propiedad horizontal, entre muchas otras.

Nadie sabe a ciencia cierta qué leyes debe tener en cuenta para proceder correctamente. Y sería caótico denunciar en base a una ley, ya que el denunciado podría en base otra, tan válida en su aplicación que la primera.

Por eso es importante que los servicios públicos hagan un trabajo de regulación, cuanto antes mejor. En caso contrario corremos varios peligros, como el rechazo a este nuevo tipo de negocio y su prohibición en algunas zonas.

La regulación de las Dark Kitchen tiene que hacerse en base a su aportación al bienestar, al empleo. Pero sin olvidar el compromiso que tenemos en términos de medio ambiente.

El compromiso de los propios profesionales

A nadie le interesa que las cocinas fantasma se conviertan en un mercadillo gastronómico que desvirtúe su función: proveer comida de la misma calidad que un restaurante (de ser posible), a los que por muchas razones están en casa, confinados, trabajando, o con problemas de salud.

Más bien al contrario, lo interesante es dotarlo de prestigio. Las Dark Kitchen no son un apéndice de la restauración, tampoco una versión «low cost» del sector gastronómico. Sería un tratamiento injusto teniendo en cuenta que son muchos los despedidos de la restauración tradicional que han encontrado una nueva oportunidad en las cocinas fantasma. 

Tenemos en nuestras manos crear un sector que cumpla con niveles de compromiso, de ética y de profesionalidad muy altos. Si lo hacemos ahora será mucho mas fácil, no habrá que deshacerse de la mala imagen que algunos están dando ya al negocio.

Román Salazar | CEO


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