Los estímulos económicos no bastan para reactivar la economía. Tampoco bastan para sobrevivir. Es el momento de innovar, buscar soluciones, ser creativos al nivel empresarial: es el momento de convertir una situación aparentemente negativa en una gran oportunidad.

El auge de las cocinas fantasma

El negocio de la restauración en España es uno de los más vanguardistas a nivel de creación culinaria, pero sigue siendo uno de los que menos aporta en innovación empresarial y tecnológica. De hecho, algunos expertos afirman que la restauración actual no define en absoluto el restaurante de mañana. Sin embargo, a nivel empresarial, la solución es mirar hacia el futuro sin perder de vista el pasado. Concretamente, el objetivo se encuentra en las raíces de la restauración: ofrecer comida a quienes no quieren cocinar.

La incertidumbre en el número de pedidos necesita una respuesta «just-in-time». Esta modalidad es la única capaz de optimizar recursos, tanto en lo que refiere a materias primas como en su estructura.

Las «Dark Kitchen» o cocinas comerciales fantasma son la respuesta local a una demanda des-localizada. Según datos de Google, solo en Madrid, la demanda diaria de comida a domicilio (y sus variantes como «comida sana a domicilio», o «comida casera a domicilio», etc.) supera el millón.

También según los expertos, el plazo de entrega está aumentando hasta llegar a los 90 minutos. Ya es habitual recibir la comida al rededor las 3:15h, cuando antes empezábamos a comer una hora antes. Este es uno de los indicadores de la tendencia al colapso, si la oferta no crece.

Es el momento de pensar seriamente en subirse al tren de las «Dark Kitchen” o cocinas fantasma. Y, para ello, wetechfood ofrece una solución óptima: alta tecnología que responde a las preguntas de muchas disciplinas profesionales (economistas, ingenieros, chefs, empresarios…) transformada en un robot llamado CLX4. Ya no existen excusas para no emprender a un bajo coste y con riesgos mínimos.

La pandemia ha cambiado mucho en nuestras vidas. Sin embargo hay algo que se resiste en desaparecer: comer fuera o, la nueva tendencia, comer en casa comida que se ha preparado fuera. Cuando vamos a un restaurante queremos disfrutar del ambiente pero también comer algo distinto, algo «no cocinado por nosotros».

Guillermo Ortiz | CFO & Strategy


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