Las cocinas fantasma se consideran locales comerciales. Esto implica que tienen un objetivo claro: generar beneficios económicos. Pero disponer de una no asegura necesariamente el éxito en el emprendimiento. Está claro que los costes son menores que los de un restaurante tradicional, sin embargo, los ingresos también pueden ser inferiores si no se gestiona de la forma adecuada.

Eso ocurre cuando el emprendedor no entiende que no está solo en el mercado y que es imprescindible tener en cuenta múltiples variables a la hora de emprender en un nicho de negocio en el que todo «está por hacer». Algunos procesos se pueden dilatar: como la contratación de personal, la adecuación de la estructura a las normas legales, la logística y la comercialización.

Hablar de comercialización, sobretodo en la era digital, implica hablar de marketing. El marketing es un concepto clave en la receta del éxito y al que algunos quitan relevancia, hasta prescindir de ello en época de crisis.

Las cocinas fantasma son una parte del engranaje de un negocio complejo. Un sueño que se puede volver pesadilla si el emprendedor no se deja asesorar o recibe consejos inadecuados, alejados de la realidad actual.

En Cooking Place ofrecemos mucho más que un local: contamos con un equipo de expertos de todas las disciplinas necesarias, profesionales con amplía experiencia en el sector de la restauración.

Os acompañaremos desde la firma del contrato de arrendamiento hasta la puesta en marcha del negocio. Y si es necesario, más allá de la apertura, durante la gestión de proveedores, plataformas de delivery, procesos de comercialización y acciones de marketing.

Porque entendemos que vuestro negocio se centra en «ofrecer comida». Y, el nuestro, es hacer que eso sea posible en condiciones óptimas, y que lo siga siendo por mucho tiempo.

Jorge Montejo | Consultor gastronómico


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