El consultor, sea del sector que sea, tiene dos líneas de acción. La primera es analizar para optimizar. La segunda es analizar para salvar. En este último caso se trataría de una especie de médico empresarial. Alguien que cura las heridas y enfermedades que muchas empresas tienen.

La enfermedad mas común tiene que ver con los clientes en sus dos extremos: anemia de clientes o, aun peor, la hemorragia de clientes. Pero hay más, siguiendo con la terminología médica: problemas de coordinación, de comunicación, falta de vitaminas (dinero).

En la mayoría de los casos estas afecciones tienen cura, y ésta radica en la vuelta a la disciplina. El primer paso es reconocer que existe un problema.

Conocemos los clichés sobre los consultores: Según la leyenda, aparecen para decirles que su empresa tiene problemas (sin a veces conocer muy bien la empresa). Pero solo es un cliché. La realidad es otra. Los consultores, tal y como haría un médico, acuden cuando se les llama. El proceso de análisis empieza cuando el cliente, el empresario, solicita sus servicios porque quiere mejorar o evitar algo.

El consultor gastronómico: Un profesional de la restauración que le ayudará más que nunca.

Un restaurante, sea tradicional o una dark kitchen (cocina fantasma), es ante todo un negocio con los mismos objetivos que cualquier otra empresa: optimizar sus recursos, ganar dinero, crear valor, ser visibles (sobre todo en el entorno digital), dar un buen servicio a un buen precio, y en el caso del restaurante, maximizar la tasa de re-compra (es decir, hacer que un alto porcentaje de los clientes vuelvan).

Todas esas variables son medibles (no se puede mejorar lo que no se puede medir). Pero hay que saber analizarlas y, sobre todo, interpretarlas y ponderarlas (dependiendo de la situación de la empresa, algunas variables tendrán más o menos relevancia en un momento determinado). Justamente es donde el consultor gastronómico entra en juego.

Este análisis solo debe hacerlo este especialista del sector gastronómico, que sabrá convertir ese entorno empresarial en números. Y hará que dichos números puedan mejorar. Deberá ser capaz de controlar todas las variables, incluso los desperdicios que el restaurante genera. Medirá su visibilidad y ayudará a optimizar sus recursos, materiales y humanos.

Y, sobre todo, ofrecerá respuestas. No sin antes ayudarles a hacerse las preguntas oportunas y necesarias, que a menudo se desconocen. Este conocimiento o desconocimiento de las preguntas importantes es determinante en el futuro de un restaurante.

Jorge Montejo | Consultor gastronómico


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